

Arsenal en la cuerda floja: ¿Gloria efímera o fracaso histórico tras la final de la Champions?
La derrota del Arsenal en la final de la Champions League ante el PSG ha reabierto el debate sobre el estilo de Mikel Arteta y el legado de un club que sigue sin conquistar Europa, pese a su ambición renovada.
La final de la Champions League 2026 en Budapest dejó un sabor agridulce para el Arsenal FC, un equipo que soñó con romper su maldición continental pero terminó cayendo en la tanda de penaltis ante el PSG (1-1 tras prórroga). Más allá del resultado, el partido reavivó una polémica que trasciende lo deportivo: ¿hasta qué punto el enfoque táctico de Mikel Arteta está traicionando la esencia histórica de los Gunners? Las críticas no se hicieron esperar, y figuras como Christophe Dugarry no dudaron en tachar al equipo de "paquetes" con un ego inflado. "No se puede ganar la Champions así", sentenció el exfutbolista francés, cuestionando un estilo basado en la posesión estéril y el juego ultradefensivo, especialmente en una final donde el Arsenal apenas generó peligro.
El debate táctico ha dividido a leyendas del fútbol. Mientras Wesley Sneijder defendió la estrategia de Arteta —comparándola con el Inter de Mourinho que eliminó al Barça en 2010—, otros como Ruud Gullit la tacharon de "insoportable". "Puedes entender el plan, pero no se justifica si no ganas", argumentó el neerlandés, subrayando la falta de intención ofensiva incluso en momentos clave. El Arsenal, con un 28% de posesión en la final (su promedio más bajo en la competición), se aferró a un contraataque inexistente y a un juego de despejes que recordó más a equipos en lucha por la permanencia que a un aspirante al título. Theo Janssen, sin embargo, matizó: "Todos daban al PSG por ganador 5-0, y llegaron a los penaltis". ¿Es esto suficiente para un club con la historia del Arsenal?
Más allá de lo táctico, la final expuso las grietas emocionales de un proyecto que aún no logra consolidarse. El Arsenal sigue siendo, como dijo Dugarry, "el mejor club que nunca ha ganado la Champions", un estigma que pesa como una losa. Desde su última final en 2006 (derrota ante el Barça), los Gunners han acumulado 18 años sin pisar una final europea, un dato que contrasta con su inversión millonaria en fichajes como Declan Rice o Kai Havertz. La Premier League, donde el equipo de Arteta ha brillado con un fútbol más vertical, parece un consuelo insuficiente para una afición que exige grandeza continental. Las redes sociales ardieron tras el partido, con mensajes que oscilaban entre el apoyo incondicional y la decepción más absoluta.
Pero el drama no terminó en el césped. Los incidentes violentos entre aficionados —como el ataque con un jarrón a un hincha del PSG en Londres o el acoso a un seguidor del Arsenal en París— empañaron aún más la imagen del club. Santiago Cañizares, exportero español, resumió el sentir de muchos: "Me da pena el Arsenal... y los dos idiotas españoles que la perdemos" (en referencia a David Raya y Cesc Fàbregas, claves en la derrota). Mientras el PSG celebraba su primera Orejonas, el Arsenal se enfrentaba a una pregunta incómoda: ¿fue esta final un paso adelante o la confirmación de que, sin un cambio de mentalidad, seguirán siendo eternos aspirantes?
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