
El Dépor rescata un empate ante un Betis que dejó escapar el triunfo
El Deportivo reaccionó tras el descanso, resistió el dominio inicial del Betis y encontró en Diego Villares el gol que selló unas tablas vibrantes en Riazor.
El Betis impuso su ley con balón
Riazor asistió a un partido de dos pulsos claramente diferenciados, pero unido por una misma constante: la intensidad. El RC Deportivo La Coruña y el Real Betis Balompié firmaron un empate que premió la reacción local y castigó la incapacidad verdiblanca para cerrar una tarde que durante muchos minutos pareció tener bajo control. El resultado oficial, RC Deportivo La Coruña 1 - 1 Real Betis Balompié, resume una batalla mucho más rica que una simple sucesión de ocasiones.
El conjunto de Manuel Pellegrini asumió desde el comienzo la iniciativa con una circulación paciente y una presión alta que incomodó sobremanera la salida del Deportivo. El Betis juntó a sus centrocampistas, ocupó bien los pasillos interiores y obligó a los centrales y laterales gallegos a jugar bajo una vigilancia constante. La primera gran amenaza llegó muy pronto, tras una falta lateral servida por Pablo Fornals que Marc Roca prolongó en el segundo palo. Marc Bartra, con un remate acrobático desde una posición inmejorable, se encontró con una intervención decisiva de Leo Román.
La superioridad visitante no se limitó a la posesión. Ez Abde encontró espacios para atacar la espalda de la defensa y el Cucho dispuso de una oportunidad franca después de recibir un pase atrás, aunque su disparo terminó bloqueado por un defensor. El Deportivo sufría para superar la primera línea de presión y apenas podía instalarse en campo contrario. Con el paso de los minutos, sin embargo, los locales lograron respirar y equilibrar parcialmente el territorio, aunque el Betis volvió a acelerar en el tramo final de la primera mitad.
Un error en la salida inclinó el duelo
La jugada que desniveló el encuentro nació precisamente de ese dominio territorial. Un robo cerca de la frontal permitió al Betis atacar a una defensa desordenada y el Cucho resolvió con un derechazo ajustado que se coló entre las piernas de un zaguero antes de sorprender a Leo Román. Más que una acción aislada, fue la consecuencia de una presión bien ejecutada y de las dificultades deportivistas para proteger la zona central cuando perdían el balón.
El tanto visitante no modificó de inmediato el guion. El Betis siguió manejando los ritmos y encontró en Fornals, Abde y Cucho argumentos para estirar al Deportivo. También pagó un precio físico por la exigencia del duelo, con las lesiones de Bartra y Marc Casadó como dos incidencias relevantes en una noche que exigió mucho a ambas plantillas. El conjunto coruñés necesitaba cambiar algo más que el resultado: debía elevar la velocidad de sus ataques y ganar presencia en los duelos.
Valles sostuvo al Betis cuando Riazor cambió de pulso
La transformación llegó tras el descanso. El Deportivo adelantó metros, presionó con mayor convicción y empezó a cargar los costados con una energía que alteró por completo el paisaje del partido. Los cambios dieron profundidad y piernas frescas al equipo local, mientras el Betis dejó de controlar las posesiones largas que habían marcado su mejor tramo.
Aun así, los verdiblancos conservaron capacidad para hacer daño. Abde y el Cucho estuvieron cerca de ampliar la ventaja en una doble ocasión, y Natan estrelló un cabezazo en el larguero. La respuesta deportivista fue inmediata y creciente. Álvaro Valles se convirtió entonces en la figura visitante, especialmente ante Pierre-Emerick Aubameyang, y acumuló intervenciones de mérito para mantener a su equipo por delante. Su actuación sostuvo al Betis cuando el partido comenzó a jugarse prácticamente en su área.
El cambio de escenario también elevó el valor de futbolistas como Diego Villares, cuya entrada aportó recorrido, agresividad y llegada desde la segunda línea. El centrocampista entendió mejor que nadie dónde estaba el espacio libre y terminó apareciendo en el momento que reclamaba el encuentro.
Villares convierte el empuje en justicia
El empate llegó en el tramo final, después de varias aproximaciones y con Riazor ya convertido en un factor competitivo de primer orden. Villares culminó la insistencia deportivista y devolvió al marcador una igualdad que la segunda parte había ido construyendo con paciencia y empuje. El Betis todavía dispuso de una última posibilidad para recuperar el triunfo en el descuento, pero Riquelme no consiguió resolver una acción favorable.
El reparto de puntos deja lecturas distintas. El Deportivo puede celebrar la reacción, la personalidad mostrada tras el descanso y la capacidad para no abandonar un partido que se le había puesto cuesta arriba. El Betis, en cambio, se marcha con la sensación de haber perdido el control demasiado pronto: dominó con autoridad durante buena parte del primer acto, tuvo oportunidades para sentenciar y terminó defendiendo bajo un asedio que no supo apagar.
La conclusión más poderosa de la tarde fue táctica y emocional a la vez. El Betis tuvo la pizarra, la posesión y el golpe inicial; el Deportivo aportó la respuesta, el ritmo y la fe. En Riazor, esa combinación acabó produciendo unas tablas vibrantes y probablemente justas por el modo en que cada equipo gobernó una mitad del encuentro.
