
Íñigo Pérez no teme al cese y pide una reacción desde la táctica
El técnico del Villarreal CF asegura que mantiene el respaldo del club, defiende la implicación del vestuario y reclama convertir las instrucciones en una respuesta colectiva que permita cambiar la dinámica.
El Villarreal CF afronta un momento delicado después de no haber conseguido todavía una victoria ni en LaLiga EA SPORTS ni en la Champions. La derrota ante el Real Betis aumentó la presión sobre Íñigo Pérez, que prepara ahora la visita a La Rosaleda con la necesidad de encontrar un resultado capaz de cambiar la dinámica del equipo.
Pérez asume la presión del banquillo
El entrenador navarro aseguró que continúa percibiendo el mismo trato por parte del club que desde el primer día. Pérez explicó que la entidad mantiene su forma de hablarle, respetarle y ayudarle, pese al periodo marcado por los resultados adversos.
Preguntado por una posible destitución, fue claro: «No tengo temor al cese». El técnico considera que la posibilidad de ser relevado forma parte de la responsabilidad que implica ocupar un banquillo profesional. Por ese motivo, sostiene que esa eventualidad no debe modificar su manera de trabajar ni sus decisiones.
Pérez reconoció que el Villarreal atraviesa una «debilidad estadística» en cuanto a resultados, aunque insistió en que la situación no le hará afrontar el trabajo con menos entusiasmo o ilusión. Su mensaje pasa por aceptar la presión propia del cargo y mantener el foco en aquello que el equipo puede mejorar sobre el terreno de juego.
La táctica, en el centro de la reflexión
El entrenador descartó que el esfuerzo físico de los futbolistas sea, a su juicio, el principal motivo de la situación actual. Explicó que los datos físicos del último encuentro fueron «impresionantes» y defendió la necesidad de distinguir entre correr mucho y «correr bien».
Pérez relacionó esa cuestión con la aplicación de las instrucciones. En su opinión, cuando las directrices no consiguen generar la respuesta prevista durante el partido, la responsabilidad debe recaer también en el entrenador. Por eso señaló que el análisis debe dirigirse a la táctica y a lo que ocurre ante cada rival, sin atribuir la dinámica negativa a una falta de entrega del vestuario.
El técnico no detalló cambios concretos en el sistema ni en los mecanismos de juego, pero sí planteó la necesidad de insistir en las ideas y de lograr que el equipo las asuma con mayor seguridad. La prioridad, desde su perspectiva, es que una directriz pueda trasladarse al campo con convicción y continuidad.
Confianza en la plantilla
Pérez quiso dejar claro que observa implicación en sus jugadores. Afirmó que los ve creer en la propuesta, tanto durante los entrenamientos como en los partidos, y destacó su predisposición y apertura ante la nueva idea.
El entrenador explicó que todavía debe consolidarse una confianza profunda entre el cuerpo técnico y los futbolistas. Para ilustrarlo, recurrió a la imagen de una persona que cruza un paso de cebra siguiendo la indicación de alguien en quien confía plenamente. Con esa comparación, defendió que el jugador debe sentirse seguro cuando recibe una instrucción.
Una victoria importante podría contribuir a reforzar ese vínculo, según el propio Pérez. El técnico mencionó como referencias partidos como los disputados ante el Atlético de Madrid en el Metropolitano o el Borussia Dortmund, al considerar que un triunfo siguiendo las directrices del entrenador puede ayudar a construir una base de confianza.
Cambios ante la acumulación de partidos
La cercanía entre tres encuentros hará previsibles algunas modificaciones en la alineación. Pérez explicó que el calendario obliga a utilizar a distintos futbolistas y afirmó que dispone de jugadores con nivel suficiente para hacerlo.
También señaló que no hay lesionados en el equipo en el momento de la comparecencia. El dato forma parte de la situación de la plantilla, pero el entrenador centró su intervención en la necesidad de gestionar los partidos, insistir en la táctica y mejorar la ejecución de las consignas.
El Villarreal llega así a una cita importante con su entrenador decidido a mantener el rumbo y sin permitir que la presión por los resultados altere su criterio. La respuesta deberá llegar en La Rosaleda, donde el equipo buscará una victoria que alivie el entorno y dé consistencia al trabajo que Pérez asegura percibir en el vestuario.
