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Kubo pierde peso en la Real Sociedad, aunque aún puede recuperar protagonismo
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Kubo pierde peso en la Real Sociedad, aunque aún puede recuperar protagonismo

Por Redacción FútbolAlDía

El atacante japonés suma 232 minutos en las ocho primeras citas de la temporada y no ha participado en los dos últimos partidos. Su actitud en Zubieta no está en duda, pero el nuevo modelo de Matarazzo y la competencia interna han reducido su presencia.

Takefusa Kubo atraviesa un inicio de temporada con una presencia mucho más discreta de la esperada en la Real Sociedad. El atacante japonés, uno de los futbolistas con mayor capacidad para desequilibrar en el uno contra uno, ha perdido peso en los planes de Pellegrino Matarazzo y su participación se ha reducido hasta quedar fuera de la rotación en varios encuentros.

Una participación cada vez más limitada

En las ocho primeras citas de la temporada 2026/27, Kubo suma 232 minutos. La cifra equivale a una media de 29 minutos por convocatoria y de 38,6 minutos si solo se tienen en cuenta los seis partidos en los que llegó a participar.

El japonés fue titular ante el Real Betis, el Real Madrid y el Celta de Vigo, con 58, 74 y 61 minutos, respectivamente. En otros tres encuentros entró desde el banquillo: disputó 14 minutos contra el Espanyol, 18 frente al Atlético de Madrid y apenas siete en la derrota ante el Bournemouth. En las dos citas restantes no llegó a saltar al campo.

La última de esas ausencias se produjo en Mestalla, donde la Real Sociedad se impuso por 2-3 al Valencia. Kubo permaneció en el banquillo durante todo el partido, una situación que ya había vivido en la visita al Elche. Además, durante la segunda parte no estuvo entre los primeros cinco jugadores del equipo que salieron a calentar. El episodio ilustra su posición actual dentro de la rotación, aunque no permite anticipar por sí solo cuál será su papel durante el resto del curso.

La pérdida de continuidad no se limita a las primeras jornadas. La tendencia prolonga una dinámica que ya se había dejado ver durante el tramo final de la temporada anterior y contrasta con el papel de referencia ofensiva que se esperaba del dorsal 14.

Sin reproches por su trabajo diario

La reducción de minutos no está relacionada con una falta de compromiso. Kubo mantiene una elevada intensidad en los entrenamientos de Zubieta y continúa trabajando con la misma exigencia. Matarazzo ha señalado que el futbolista debe seguir mejorando para recuperar oportunidades, pero también ha destacado su predisposición durante las sesiones y ha mostrado confianza en sus condiciones.

Tampoco se apunta a una lesión actual como causa de sus ausencias. El esguince de rodilla que sufrió en la Copa del Mundo queda atrás y el jugador afronta este momento deportivo sin que las molestias físicas aparezcan como el principal motivo de su menor participación.

El contexto apunta más bien a una combinación de competencia interna, decisiones del entrenador y encaje táctico. La Real Sociedad dispone de varios perfiles capaces de responder en escenarios distintos, mientras Kubo no ha encontrado todavía un espacio estable en el plan de partido.

Un encaje pendiente en el nuevo modelo

Matarazzo busca un equipo pragmático, intenso en la presión y preparado para acelerar las transiciones. Ese modelo concede un peso importante al esfuerzo sin balón, al equilibrio y a la capacidad para atacar con rapidez tras recuperar la posesión. Kubo puede participar en ese tipo de juego, pero su fútbol alcanza su máxima expresión cuando dispone de libertad para recibir entre líneas, asociarse y encarar a su defensor.

La rigidez del sistema y el rendimiento de otros jugadores han reducido sus oportunidades. Eso no convierte al japonés en una pieza incompatible con el proyecto. Su velocidad, su regate y su capacidad para generar ventajas siguen siendo recursos valiosos, especialmente en partidos cerrados o ante defensas replegadas.

Su producción ofensiva tampoco ha favorecido un cambio de jerarquía. En los 232 minutos disputados no ha marcado ni ha dado ninguna asistencia. El dato no explica por sí solo su situación, pero confirma que su influencia en el último tercio está lejos del nivel que se espera de uno de los principales talentos ofensivos de la plantilla.

Un paréntesis que todavía puede revertirse

El banquillo no tiene por qué convertirse en una sentencia definitiva. La Real Sociedad aún puede beneficiarse de la capacidad de Kubo para acelerar los ataques, superar rivales y desbloquear encuentros igualados. Mantenerlo alejado de la rotación durante demasiado tiempo reduciría una de las principales fuentes de desequilibrio individual del equipo.

El próximo parón de selecciones puede servirle para recuperar ritmo competitivo y confianza con Japón, aunque no garantiza por sí mismo un cambio de rol. A su regreso, Kubo deberá aprovechar las oportunidades que reciba y Matarazzo tendrá que encontrar el contexto adecuado para potenciar sus virtudes.

La situación exige paciencia y trabajo, no conclusiones definitivas. La pérdida de protagonismo es evidente, pero todavía puede quedar en un paréntesis si la confianza del entrenador se traduce en más minutos y responsabilidades sobre el césped.

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