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Mourinho concentra la respuesta del Real Madrid tras la crisis del derbi
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Mourinho concentra la respuesta del Real Madrid tras la crisis del derbi

Por Redacción FútbolAlDía

El Real Madrid afronta el parón con un rendimiento futbolístico muy cuestionado y con José Mourinho como voz autorizada del club para explicar la situación del primer equipo. La preocupación también alcanza a Vinícius, lejos de su mejor versión.

Un derbi que agrava las dudas

El Real Madrid afronta el parón internacional después de una derrota por 2-1 ante el Atlético de Madrid en el Metropolitano que ha dejado al descubierto problemas más profundos que la polémica arbitral. José Mourinho reclamó la expulsión de dos jugadores rojiblancos y mostró en la sala de prensa un documento con las acciones que, a su juicio, condicionaron el encuentro. Sin embargo, el rendimiento del equipo volvió a situar el foco sobre el juego y no únicamente sobre las decisiones del colegiado.

El conjunto blanco suma 15 puntos de 21 posibles después de siete jornadas de LaLiga. Es cuarto en la clasificación y está a seis puntos del Barcelona, por detrás también del Atlético y del Betis. El registro es inferior al del curso anterior, cuando el equipo dirigido por Xabi Alonso había alcanzado los 18 puntos en el mismo tramo, y representa el peor inicio liguero del Real Madrid dentro de la comparativa de las últimas temporadas citada en las informaciones publicadas.

Los números explican el retroceso

Las estadísticas del derbi reflejan la superioridad del Atlético en prácticamente todas las facetas. El equipo rojiblanco tuvo un 61% de posesión frente al 39% del Real Madrid, disparó 18 veces —nueve entre los tres palos— y limitó al conjunto visitante a ocho remates, solo tres de ellos a puerta.

La diferencia también fue clara en la circulación. El Atlético completó 631 pases por los 393 del Real Madrid y acabó imponiendo el ritmo del encuentro. Además, cometió 19 faltas frente a las seis del equipo blanco, un dato que ilustra el dominio territorial y la intensidad con la que se desarrolló el partido.

Más allá de las cifras, el Real Madrid transmitió dificultades para presionar, recuperar arriba y progresar de forma colectiva. Las críticas acumuladas durante las primeras jornadas apuntan a un equipo poco solidario sin balón, con demasiada dependencia de las acciones individuales y con problemas para encontrar soluciones cuando el rival mueve la pelota con paciencia. La sensación extendida es que el equipo no está corriendo ni coordinándose como debería.

Mourinho, voz autorizada del primer equipo

El club tiene definida la figura que debe expresar su posición sobre todo lo relacionado con el primer equipo: el entrenador. Esa responsabilidad comunicativa recae en José Mourinho, que ha asumido el protagonismo después del derbi y ha defendido públicamente su lectura del arbitraje.

El portugués había mantenido un tono más contenido durante buena parte de este inicio de temporada, aunque ya había dejado algunas señales de su malestar. Antes del derbi preguntó si no habría cuestiones sobre los penaltis señalados a Barcelona y Atlético, y después del partido del Betis volvió a utilizar sus conocidos «porqués» al referirse a la decisión de no repetir el lanzamiento fallado por Kylian Mbappé.

Su comparecencia en el Metropolitano recuperó un registro más combativo. Ese cambio ha provocado críticas porque puede desplazar la conversación desde los problemas futbolísticos hacia el arbitraje. Paco González afirmó que «de fútbol se va a hablar poco tras el derbi» y cuestionó que Mourinho sea el perfil de entrenador que necesitaba el Real Madrid. La controversia, en cualquier caso, no modifica la responsabilidad deportiva del técnico: el equipo debe corregir sus carencias sobre el terreno de juego.

Vinícius, otro foco de preocupación

Vinícius completó en el Metropolitano un partido discreto. Participó durante poco más de 56 minutos, intentó y completó un regate y registró dos remates. Mourinho lo sustituyó después de la expulsión de Huijsen, en un encuentro en el que el brasileño volvió a dejar una aportación ofensiva inferior a la esperada.

Su balance en los ocho partidos oficiales disputados hasta ahora —siete de LaLiga y uno de la Champions— se reduce a un gol y tres asistencias. Además, ha recibido pitos en todos los encuentros que ha jugado en el Santiago Bernabéu. El entrenador continúa respaldándolo y confía en que recupere su mejor versión, pero dentro del club existe preocupación porque, tras su renovación, se esperaba que volviera a ejercer como uno de los grandes referentes ofensivos del equipo.

La presión aumenta por el rendimiento de Diomande. En el derbi intentó seis regates, completó cuatro y dispuso de una ocasión de gol durante los casi 43 minutos que disputó. Sus actuaciones han alimentado el debate entre los aficionados, una parte de los cuales reclama que ocupe la banda izquierda y que Vinícius pase por el banquillo.

Una respuesta que deberá sostenerse con fútbol

El Real Madrid llega al parón con dos debates conectados. El primero es deportivo: el equipo necesita mejorar la presión, la circulación y la capacidad para generar ocasiones mediante mecanismos colectivos. El segundo es institucional: Mourinho concentra la comunicación del primer equipo y debe afrontar públicamente una situación que no se resolverá con explicaciones arbitrales.

La posición del club está clara en cuanto a quién debe hablar. La evaluación del proyecto, sin embargo, dependerá de que el Real Madrid transforme esa defensa pública en una reacción futbolística convincente.

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