
Azón decide al final y deja al Málaga sin premio en el Coliseum
El Getafe CF vence al Málaga CF por 1-0 gracias a un gol de Iván Azón en el minuto 85. El equipo de Funes compitió y generó peligro, pero volvió a pagar su falta de determinación en el último tercio.
El Málaga encontró respuestas, pero no la última
El Getafe CF 1 - 0 Málaga CF deja una sensación paradójica en el Coliseum: el equipo azulón se queda con una victoria de enorme valor, mientras que el conjunto malagueño abandona Madrid con la convicción de haber competido mucho mejor de lo que refleja su casillero. La derrota, sin embargo, vuelve a señalar el mismo problema que viene condicionando su arranque: el Málaga llega a zonas prometedoras, sostiene los partidos y mantiene viva la amenaza, pero no termina de convertir ese trabajo en goles.
El conjunto de Juan Funes ofreció una primera mitad sólida, con aplomo para jugar en un escenario exigente y capacidad para incomodar a los centrales locales. Eneko tuvo un papel importante en esa batalla, fijando a la zaga y favoreciendo la disputa de las segundas acciones. El Málaga no se limitó a resistir: tuvo presencia en campo contrario, generó ocasiones y transmitió durante muchos minutos la sensación de que podía adelantarse. Le faltó, precisamente, el último gesto de precisión para que sus méritos no quedaran reducidos a una buena impresión.
El Getafe, fiel a su personalidad competitiva, trató de llevar el encuentro a un terreno de máxima exigencia física y concentración. No necesitó dominar de forma constante para mantenerse dentro del partido. Le bastó con protegerse, esperar su momento y conservar la capacidad de castigar cualquier desajuste. Esa amenaza permaneció latente incluso cuando el Málaga parecía controlar mejor el ritmo.
La pizarra se rompió en una transición evitable
El punto de inflexión llegó en el tramo final, cuando el partido parecía encaminado a decidirse por un detalle. El Málaga dispuso de un saque de esquina a favor, pero la ejecución precipitada alteró el equilibrio del equipo. La acción terminó convirtiéndose en una transición del Getafe, justo el tipo de escenario que Funes lamentó después del encuentro: una pérdida de orden, inferioridad defensiva y demasiado espacio para que el rival atacara con ventaja.
El técnico malagueño reconoció que su equipo había hecho muchas cosas bien, pero también admitió que la jugada decisiva no debía haberse producido. La explicación resume el partido desde el punto de vista táctico. El Málaga había logrado competir desde la organización y el esfuerzo colectivo, pero en un instante concreto perdió la estructura que le había permitido mantenerse firme. En partidos tan cerrados, una sola desconexión puede pesar más que todo el trabajo acumulado durante el resto de la tarde.
También hubo una acción revisada por la tecnología que añadió tensión al desarrollo del encuentro. Funes prefirió no entrar en la polémica y se limitó a confiar en el criterio arbitral y en el funcionamiento del sistema. Su prioridad estaba en otro lugar: la falta de determinación cerca del área rival y la necesidad de aprovechar mejor las llegadas.
Azón convierte una espera paciente en oro
Iván Azón apareció en el minuto 85 para resolver lo que el Getafe no había conseguido cerrar antes. El delantero recibió, encaró a Berrocal, encontró el espacio para superar al defensor y definió ante Alfonso Herrero con la serenidad de quien entiende que una oportunidad así puede decidir una noche entera. Fue su primer gol con el Getafe y una confirmación inmediata del instinto que le ha dado protagonismo desde su llegada al equipo madrileño.
El tanto premió la paciencia azulona y castigó la precipitación visitante. Azón, incorporado cedido por el Como 1907 en el último día del mercado, ya había dejado señales de su influencia en jornadas anteriores y esta vez añadió el detalle que más se cotiza en el fútbol: transformar una jugada aislada en tres puntos. El Coliseum encontró a su nuevo protagonista cuando el encuentro parecía pedir un último esfuerzo de ambos equipos.
El Málaga intentó reaccionar y mantuvo la fe hasta el final, pero el golpe llegó demasiado tarde para que su buen trabajo tuviera recompensa. La reacción fue más emocional que estructurada, lógica después de encajar en el tramo decisivo, y el Getafe supo proteger su ventaja sin conceder el espacio necesario para una respuesta clara.
Una derrota que duele, pero deja una ruta de mejora
El resultado supone la segunda derrota consecutiva del Málaga y la cuarta de la temporada, una secuencia que obliga a transformar pronto las buenas sensaciones en puntos. Funes insistió en que su equipo tiene «cosas a las que agarrarse», y no es una lectura menor: la competitividad, el aplomo y la capacidad para sostenerse ante un rival áspero estuvieron presentes. Lo que falta es contundencia en el último tercio, determinación para hacer daño y calma para no regalar transiciones en momentos críticos.
El próximo parón de tres semanas ofrece al Málaga tiempo para corregir automatismos, recuperar efectivos y trabajar la conexión entre el esfuerzo de la medular y la eficacia de los atacantes. El Getafe, en cambio, se marcha reforzado por una victoria de oficio y por el nacimiento goleador de Azón. En el marcador solo queda una diferencia, pero el partido dejó dos conclusiones distintas: el conjunto azulón sabe sobrevivir hasta encontrar su instante, mientras que el Málaga todavía necesita aprender a convertir sus mejores minutos en una recompensa tangible.